Debía admitir que por màs bruja que fuera ella era extremadamente sexy que cuando me gritaba se me ponía dura al instante.
Quitando los gritos que salían de su boca aveces fantaseaba con tener mi cara en sus piernas que me distraían cada vez que entraba a su oficina después de pedirme de una manera no tan cortes que quería la agenda del día y el café de siempre, al que siempre planee en esculpirlo.
Fantaseaba como entrar en su oficina agarrarla desde su pelo y hacerle el amor en el escritorio, pero cuando comenzaba a darme ordenes dejaba de lado esas fantasías y cambiaba por unas con un final no tan feliz donde ponía mis manos alrededor de su cuello y…en fin puse termine de redactar los documento para la reunión que iba a tener la Srta. Bandi , alias la arpía como la llamábamos todos lo empleados, me tenia harto no me había dejado salir a mi hora porque quería los malditos documentos tenia que llegar a mi casa con Flor que estaba con la niñera desde la mañana, desde que mis padres murieron ella había quedado a mi cuidado.
Mire con odio por décima vez la puerta de la oficina en la que se encontraba la perra. Al fin termine los documentos y era momento de llevárselos toque las puertas varias veces hasta que la arpía con voz tranquila
- adelante
Tomo los documentos los miro
- muy bien Guerrero- dijo con tono frio- al parecer no es tan inepto, ahora váyase. Siento pena por su hermana tenerlo usted como su única familia pero al menos no es un completo inútil
Me gire por oír sus palabras, ella ya estaba frente de su escritorio mientras seguía revisando los documentos de espalda a mi. Avance a paso decidido hasta quedar justo frente a su espalda, pudo sentir mi respiración en su cuello, asique se giro haciendo que quedáramos a solo pocos centímetros.
-Ahora que quiere? Le dije que se puede ir- con voz fría- vaya actué como adulto y salga de mi oficina
Me acerque màs a ella
- discúlpese
- Disculparme? Acá yo soy la jefa hago y digo lo que quiero no tengo porque pedirle disculpas a un empleado
Demasiado tarde, ahora si necesitaría un nuevo trabajo. Di un paso mas y nuestras narices se tocaban, pero ella estaba impecable.
- Cual es su problema, si se podría saberlo? - pregunte calmado, espere que respondiera pero como suponía solo se quedo mirando con una pequeña mueca a lo que ella llama sonrisa- usted no tiene ni idea lo que esta diciendo – comencé tranquilo- no tiene una idea de lo que es trabajar todos los días y esforzarse para que luego una mujer desprecie y mande a la basura todo su trabajo. Haciendo que te sientas inútil para después aparentar frente a la niña que màs amo que todo esta bien- pude ver en sus ojos algo parecido al arrepentimiento y tristeza – pero no le diré de mi vida porque los dos sabemos que no le interesa, pero quiere saber algo que si le debía interesar? - alzo la ceja desafiándome- usted es una arpía que cree que todo el mundo le es inferior por lo que todo el persona y no solo ellos la desprecian y cuanta razón tienen, no me extraña que acabe sola y necesitada porque nadie se atreve a tocar a alguien tan despreciable como usted – no se donde salio eso ultimo porque sabia que era completamente mentira, ahora remataría con algo que odiaba – Vicky- su nombre
La rabia radiaba en su rostro, ya la tenia acorralada con mis brazos apoyados sobre el escritorio a cada lado de su cadera aprovechando que era bastante màs alto que ella, pero no parecía intimidada, sola furiosa.
- Para su información no tendría que interesarle pero gozo de una vida sexual placentera, al igual que los que la comparten conmigo, y puedo ser muy arpía pero adivine que? Sr. Guerrero
- Que Vicky – pregunte fingiendo interés y volví a prenunciar su nombre.
- Como ya le dije acá soy la jefa! Y en cuanto a mi nombre soy la Srta. Bandi si vuelve a llamarme de otra manera que no sea esa le prometo que…
- que hará?
Ella abrió la boca para responder pero nose lo que paso fue demasiado y explote, puse mis mano en su nuca enredando su pelo en mis dedos y la atraje rápido hacia mi. Pose mis labios en los suyos metí mi lengua en su boca sin pedir permiso a lo que ella después de dos segundos paralizada por lo que acaba de hacer respondió rápidamente atrayéndome aun mas hacia ella enredando sus dedos en mi cabello. Nuestras lenguas estaban en guerra atacándose la una a la otra.
Baje mis manos hacia su espalda pegándola mas a mi sintiendo que no estaba lo suficientemente cerca. Deslice mi mano sobre su falda ceñida color negro que me volvía loco, al igual que su camisa color rojo que debajo a la vista su escote, aunque no muy revelador y extremadamente tentador.
Mi mano viajo hasta su trasero al que le di un apretón lo suficiente para que la Srta Bandi soltara un gemido ahogado en mi boca. Ella insistentemente paso sus manos por mis bíceps, luego por mi abdomen hasta llegar a mi creciente erección. En esta ocasión fue a mi al que me toco soltar un gruñido en su boca cuando le dio un apretón a mi miembro y comenzó a frotarlo sobre el pantalón. Volvió a deslizar las manos hacia arriba y comenzó a desprender mi camisa sin quitar mi corbata.
Subí mis manos hacia su camisa y en el lugar de desabrocharlas la agarre y la abrí de un tirón haciendo saltar los botones por la oficina. Separe mis labios de los de ella la mire a los ojos y podía ver el deseo creciente y vivo, sabiendo que yo reflejaba el mismo grado de lujuria. Baje la mirada y que embobado con su sujetador con encaje y lazos en medio de sus pechos, pude ver como sus pezones se endurecían a través del encaje. Ninguno de los dos dijo nada yo estaba apunto de reaccionar y separarme diciendo que había cometido una estupidez e ir por mi carta de renuncia cuando ella me tomo de la corbata y me volvió acercar a sus labios.
Inmediatamente volvimos a besarnos tome su corpiño y baje hasta que quedaron descubiertos sus pechos, baje mi cabeza y comencé a besarla desde el cuello hasta bajar a ellos mientras le subí la pollera hasta las caderas.
En toda la oficina se oían los gemidos de la Srta Bandi. Pase los dedos por parte intima y pude sentir la humedad de su interior.
- enserio las mujeres usar de estos en la vida real?- pensé en voz alta admirando su lencería.
- Claro – dijo con soberbia- pero de seguro de las putas con las que andas no...- no pudo seguir porque metí dos dedos en su interior y soltó un largo gemido lanzando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos.
- cállese – le ordene- no sabes lo húmeda que estas y como me pone eso – bese sus perfectos pechos provocando màs gemidos de su parte.
- Imbécil – jadeo
La tome de la cintura con un brazo mientras que con el otro tiraba las cosas de su escritorio sin importar el trabajo por el cual me había retesados horas quedara arruinado en el piso y la subí encima.
Arpía- le dije mirando a los ojos – abre las piernas- ella lo hizo agarro de nuevo mi corbata en un gesto desesperado y metió su lengua en mi boca. Mi pantalón junto a mi bóxer quedaron en el suelo
- Tomas pastillas?
Ella solo pudo asentir mientras seguía torturándola con mis dedos, no aguante màs ella rodeo mi cintura con sus sexys piernas y decidió tomar el control tomo mi pene y lo introdujo en ella, soltó un gemido cuando la penetre en una sola embestida
- Mierda – jadeo
Comencé a entrar y salir de ella, esto era el cielo, clavo sus uñas en mi espalda pero màs que causarme dolor junto con los sonidos que hace me excitaba mas. Tome una de sus piernas y la lleve hacia mi hombro así alcanzando màs profundidad, estaba por llegar pero por màs arpía que sea quería que llegara conmigo.
-Vamos jefa- le susurre
- Marcos
Sentí como llegaba al orgasmo escuchar mi nombre por primera vez en su boca fue lo único que faltaba para llegar a mi orgasmo, después de un rato nuestras respiraciones se calmaron, y nosotros seguimos pegados y abrazados empezaba a resultar incomoda la situación.
Al parece la Srta Bandi pensó lo mismo que yo ya que se separo rápidamente, no sin antes gemir mientras salia de su interior. Comenzó a arreglarse acomodarse bajando su pollera e ingeniárselas para tener su camisa cerrada.
- Espero los documentos nuevamente el lunes una hora antes de lo establecido si es que no quiere ser despedido, espero que no lo arruine – miro las hojas en el piso- otra vez y recoja todo el desorden que hay
Así como si nada se giro y se fue.
- ARPÍA
FIN

